miércoles, 14 de diciembre de 2016

Las serpientes se caracterizan por la ausencia de extremidades y cuerpo alargado. Algunas realizan mordeduras venenosas, como las cobras y las víboras, para matar a sus presas antes de ingerirlas. Otras serpientes, como las boas y pitones, matan a sus presas por constricción.

Se reconocen más de 450 géneros y de 3460 especies. Se cree que las serpientes derivan de algún tipo de lagarto, pero los detalles concretos de su origen no están claros.

Las serpientes tienen un centro de gravedad muy bajo, pegado al suelo, una mayor superficie corporal en contacto con el suelo lo que genera mayor fricción y reparte más la masa corporal. A pesar de ello, son capaces de nadar, bucear, escalar, saltar, cavar e incluso algunas especies pueden planear.

El esqueleto tiene muchas vértebras, más de 100 por lo general y llegando en algunas especies a más de 400, lo que hace que sean muy flexibles. La variación el número de vértebras está relacionada con la longitud de la serpiente, pero también con su ecología.


Las boas y las pitones poseen rudimentos de las extremidades posteriores y de sus cinturas; en estas serpientes pueden verse unas garras en la parte externa y a cada lado de la cloaca que desempeñan un cierto papel en el coito.

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